May  01

Abrazos virtuales

Unidos  o separados, nuestro día a día precisa en muchos casos de la colaboración de otras personas, personas que siempre han estado ahí, son nuestros mayores, son los abuelos y las abuelas.  Nuestra vida, nuestro trabajo, en muchos de los casos, no hubiéramos  podido desarrollarlos y hacerlos compatibles con el papel de madres y padres  si todos estos años no hubiéramos contado con la siempre dispuesta e incondicional colaboración de nuestros mayores.

Estos días de confinamiento forzoso resultan complicados para todas y todos, pero es especialmente difícil para aquellas personas que viven solas y sobre todo para  todos nuestros mayores.

En las circunstancias actuales,  son las personas mayores la población más vulnerable y quienes más tienen que protegerse, pero también ese aislamiento les hace renunciar a lo que, en la mayoría de los casos,  tanta alegría representa para su día a día, renuncian a ese contacto que resulta tan necesario con sus familias y amistades.

Sin embargo, podemos tratar de abrazarnos virtualmente con pequeños gestos.

  • Igual habitualmente solo hablábamos un par de veces por semana, ahora podemos hacerlo alguna vez más, procuremos también estar disponibles si nos llaman.
  • Si somos varios hermanos o hermanas, nos podemos poner de acuerdo para que cada  uno les llame a una hora del día, o repartirnos los días de  la semana.
  • Cualquier excusa es buena para hacer esa llamada, compartir recetas estos días puede ser una opción, nos podemos informar de paso de cómo se cuidan, qué comen, qué hacen  y  si necesitan algo. Si les consultamos sobre otras  amistades y  familiares, nuestra llamada se convierte en una cadena para seguir socializando.
  • Podemos complementar su tiempo pero no acapararlo. Se trata de ajustarnos a sus intereses, si sabemos que disfrutan con algún programa o alguna serie que también les sirve de distracción, tratemos de evitar contactar en esos  ratos en que ya están entretenidos.
  • Es un buen momento para explorar las nuevas tecnologías, probar las videollamadas que nos permiten verles, ver cómo están  y que ellos y ellas nos vean también.
  • Para los ‘tecnoabuelos’ hay hasta los juegos tradicionales Podemos mantener esas partidas al parchís, al cinquillo o a la escoba con sus nietas y nietos. Todo pasa  por explicarles la app que se pueden descargar.
  • Ahora que no pueden salir, sugerirles otras opciones para que mantengan su actividad puede ser positivo, podemos dar un “paseo juntos” mientras conversamos cada cual en su casa.
  • Se trata siempre de animar, no de obligar; el tono ante lo que nos cuenten no debe ser de reproche por lo que no hacen, sino de motivación para lo que pueden hacer.
  • Pueden sentir cierta preocupación por enfermar, por contagiarse, o pueden restarle  importancia al confinamiento porque lo que ansían es ese abrazo. Hemos de mostrar tranquilidad pero ser muy estrictos con esto, y  decirles que nosotros y nosotras también les echamos de menos.

 

Marta Chacón, mediadora familiar de UNAF

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